No al aborto en Costa Rica

Nuevas corrientes han llegado a América Latina, abrigadas en la ideología del “Progresismo” y la sociedad costarricense no logró escapar de ellas; como en todos los demás países desarrollados, revestidas de “derechos humanos de la mujer”, promovidas por un pequeño grupo de mujeres que se autodefinen como “Feministas” y con el nombre de “Colectiva por el derecho a decidir”, como si fuera poco, “festejarán” el 28 de setiembre el Día internacional por el derecho al aborto.

Aunque dichosamente aún tenemos una sociedad llena de principios y valores éticos, morales y espirituales, nos encontramos ante el peligro inminente de caer en las garras de la bien llamada por Juan Pablo II “ La cultura de la muerte”, esto porque la propuesta de la Colectiva, ya transcendió al campo político y lograron presentar un nuevo proyecto de Ley Expediente 16887, apoyado incluso por la mayoría de las grandes y tradicionales Fracciones parlamentarias, tamizado bajo el pretexto de “Derechos sexuales y reproductivos”, nomenclatura idéntica a la usada en todos los países que ya han aprobado la despenalización del aborto; pues lógicamente llamarle a las cosas por su nombre “derecho al aborto”; esta vez no es conveniente.

Para quienes estamos del otro lado y defendemos la vida en todas sus etapas, creemos en la importancia de reafirmar el siguiente concepto: la lucha en contra del aborto no sólo debe verse desde el punto estrictamente ideológico o religioso, este concepto se debe ampliar y enriquecer. Para quienes aún tienen dudas, es importante recordar una de nuestras grandes conquistas firmadas el 17 de marzo de 2009, el Manifiesto de Madrid, suscrito por más de un millar de expertos, científicos e intelectuales en el campo de la Biología, Bioética, Genética y Medicina en contra del aborto, quienes reafirmaron entre otros, los siguientes criterios:
1-Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética y la Biología Celular.

2- El embrión (desde la fecundación hasta la octava semana) y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un nuevo ser humano y en el claustro materno no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre, aunque dependa de ésta para su propio desarrollo.

3- El aborto es un drama con dos víctimas: una muere y la otra sobrevive y sufre a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable. Quien aborta es siempre la madre y quien sufre las consecuencias también, aunque sea el resultado de una relación compartida.

4-El aborto es además una tragedia para la sociedad. Una sociedad indiferente a la matanza de miles de bebés al año es una sociedad fracasada y enferma.

5-Un aborto no es sólo la “interrupción voluntaria del embarazo” sino un acto simple y cruel de “interrupción de una vida humana”.

No podemos dejar de mencionar que quienes apoyan el aborto, defienden parte de su actitud como solución a embarazos no deseados (violaciones) pero el aborto, si lo miramos con objetividad, no puede ser ni será nunca una solución a la violación. Si las consecuencias de la agresión no pueden desaparecer con unas palabras de aliento ni con medicinas tranquilizantes, tampoco desaparecerán si se añade a la violación un nuevo acto criminal, si se añade sangre a la sangre. Ante tanto desorden, toda la sociedad debería reaccionar. No puede quedar sin castigo el violador, porque su culpa ha herido a la víctima en lo más profundo de su ser. No puede quedar indiferente un estado civilizado ante su dolor, incluso ofreciendo, cuando haga falta, la ayuda material o económica que sea necesaria. No puede ser de otra manera, pues una vez que se reglamenta un delito tan execrable como es el aborto, aunque sea por razones cuestionablemente “humanitarias”, siempre se encontrarán nuevos motivos y nuevas excusas para seguir abriendo puertas.

Sin duda este es un tema para abordar en varios capítulos, pero al menos me queda la tranquilidad de ponerlo a la disposición del lector, como el inicio a una discusión pro-vida. Nadie tiene derecho a eliminar una vida que está ya humanamente programada. Se busca moralizar el aborto arguyendo desde el “derecho al propio cuerpo” y los “derechos de la maternidad”. Pero esos derechos (como casi todos) tienen un límite: nadie puede esgrimir un derecho contra el derecho de otro: de lo contrario, el violador tendría derecho a violar “porque se lo pide el cuerpo”.

Para concluir les ofrezco el valioso comentario de una gran mujer: “Como no había ya bastantes guerras en el mundo, quisieron declarar la peor de todas, la de los poderosos contra los más débiles, la de los nacidos contra los no nacidos, la de la madre contra su hijo, la de un médico contra su paciente, la de un Estado contra su pueblo... la guerra de las guerras.” Pilar Gutiérrez Vallejo.

Escrito por: Rita Chaves Casanova

http://www.diarioextra.com/2009/setiembre/23/opinion06.php

¡Un triunfo más, para nuestra lucha!

Dominicana ratifica prohibición del aborto

SANTO DOMINGO (AP) - La asamblea revisora de la Constitución dominicana mantuvo el jueves la prohibición al aborto, sin ninguna excepción. La votación de los diputados y senadores que conforman la Asamblea Nacional fue de 128 a favor y 34 en contra, ratificando la decisión tomada durante una primera lectura realizada en abril.

"El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte", reza la propuesta aprobada. Grupos feministas, la Coalición de Organizaciones No Gubernamentales y algunos legisladores se habían pronunciado a favor de la despenalización del aborto, especialmente en los casos en que esté en peligro la vida de la madre.

La modificación también planteaba permitir el aborto en caso de que el embarazo hubiera ocurrido por una violación o incesto. "La decisión representa un atraso para la sociedad dominicana y es una pena que la Iglesia católica lleve al país a los tiempos medievales", manifestó a los periodistas la dirigente comunitaria Sergia Galván.

En cambio, el sacerdote Manuel Ruiz, de la Pastoral de la Familia de dicha Iglesia, consideró que la decisión constituye un gran paso de avance en la defensa de lo que debe ser la familia dominicana.

"El país debe de estar de fiesta porque lo que se pretendía implantar era una cultura del aborto", afirmó Ruiz.

La Constitución confirma lo enunciado en el actual código penal, el cual establece que toda mujer está obligada a llevar a término un embarazo, aunque ponga en peligro su salud y/o pueda causarle la muerte.

Píldora del día después.