viernes, 13 de marzo de 2009

Defender el aborto criminal...

Defender el aborto criminal como un derecho de la mujer, es como defender la libertad del asesino para matar, y olvidarse del derecho que tiene la víctima a vivir.

¿Y si se trata de un embarazo por violación?
La situación de una muchacha embarazada por violación es triste, pero esto no justifica el aborto. ¿Qué culpa tiene el hijo? ¿Por qué se le va a condenar a muerte a él? Si hay que castigar a alguien, es al violador. No va el hijo a pagar con su vida la culpa de su padre. La honra de la madre no justifica el derecho a matar a su hijo. Si es un hijo no deseado, que lo entregue en adopción, pero matarlo es un crimen.
Eso de que la madre puede disponer de la vida de su hijo es una monstruosidad. La madre tiene obligación de que su hijo viva, y si es culpable de su muerte, nadie le quitará ese remordimiento.
El aborto puede quedar impune ante la ley, pero no ante la conciencia; el remordimiento no la dejará dormir tranquila.
Así me lo aseguraba una chica que se despertaba sobresaltada por las noches, mucho tiempo después de haber practicado el aborto, por el remordimiento de haber asesinado al hijo de sus entrañas. Me decía: «Padre, a veces me despierto viendo a mi hijo a quien asesiné».
Decía el Dr. Wilke: «Es más fácil sacar un bebé del útero de una mujer que de su conciencia».
«Todo confesor experimentado sabe que el aborto es un pecado que muchas mujeres no se perdonan a sí mismas, ni siquiera después de haber sido perdonadas por Dios. Los médicos y los psiquiatras saben también hasta qué punto las mujeres que han abortado voluntariamente sufren traumas psíquicos».
El doctor D. Antonio Peco, ginecólogo, con treinta años de profesión en la Seguridad Social y en su clínica privada, me habló del trauma psíquico que sobreviene después del aborto:
a) Remordimientos de conciencia por haber asesinado a su propio hijo.
b) Mujeres que tenían uno o dos hijos y abortaron al que venía de camino.
Después perdieron uno o los dos hijos, y viven desesperadas, pues ya es tarde para encargar otro.
c) Matrimonios que no tienen valor de mirarse a la cara después de haber abortado, y terminan rompiendo definitivamente.
d) Padres que ayudan a sus hijas a abortar, y después terminan odiándose mutuamente.
Con razón los psicólogos austríacos reconocen gran cantidad de neurosis y depresiones en mujeres que han abortado voluntariamente.
El Dr. Henry P. David, profesor de Psicología de la Universidad de Maryland de Baltimore (U.S.A.) dice: «El 64% de las mujeres a las que se ha realizado el aborto fueron ingresadas en hospitales psiquiátricos».
Tampoco es admisible el aborto ante el peligro de que el niño pueda nacer subnormal. ¿Es que los enfermos no tienen derecho a vivir? ¿Es que vamos matar a todos los enfermos? ¿Es que la solución de las enfermedades es matar a los enfermos? Esto sería muy cómodo y barato. Se acabarían los problemas de la Seguridad Social. Pero nada puede justificar condenar a muerte a una persona inocente. Aparte de que esas predicciones de subnormalidad en los todavía no nacidos se presta a enormes errores. Así ocurrió cuando la nube tóxica de Seveso (Italia), que recomendaron a las madres embarazadas que abortaran ante el peligro de tener hijos subnormales, y luego resultó que las cuatrocientas madres que no quisieron abortar tuvieron hijos perfectamente sanos.
Lo mismo ocurrió en España con las embarazadas enfermas del aceite de colza, a quienes se les recomendó el aborto ante el peligro de tener niños anormales. Luego resultó, según el Dr. Zamarriego, Presidente del Consejo del Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad, que de cuatrocientos cincuenta partos de mujeres afectadas por el síndrome tóxico, ninguno de los nacidos ha presentado malformaciones. Si se hubiera hecho caso a las predicciones, se habrían cometido cuatrocientos cincuenta asesinatos de niños inocentes.
El Dr. López Ibor denuncia el caso de una mujer a quien habían aconsejado abortar porque iba a tener un hijo deforme. Él la disuadió del aborto, y al año se le presentó ella con un niño precioso y perfecto.
Una señora italiana, Marisa Ferrante, al cuarto mes de embarazo, el ginecólogo le recomendó que abortase pues iba a dar a luz una niña con malformaciones: un auténtico monstruo.
Ella no quiso abortar, y cuando su «monstruo» cumplió veinte años, fue elegida «Miss Italia, 1995».
También es inadmisible el aborto por peligro de la madre, psíquico o físico.
Es posible que el niño no deseado sea un trauma psíquico para la madre; pero mucho peor es el trauma que va a tener por haber asesinado a su hijo, como se deduce de una larga experiencia.
Lo de que el niño pueda ser un peligro para la salud de la madre es algo que ya ha sido superado. Con los avances de la Medicina, esto ya no se da.
El Dr. Cruz Hermida, Jefe del Servicio de Ginecología de la Cruz Roja de España dice: «En mis treinta años de ejercicio profesional nunca se me ha presentado el dilema entre la vida de la madre y del hijo».
Dice el Dr. Horno, Jefe de Maternidad de la Seguridad Social de Zaragoza:
«En los 65.000 casos que llevo atendidos en mi Departamento nunca se ha dado una situación que haya obligado a plantear esa necesidad, puesto que hoy existen medios técnicos suficientes para dar soluciones satisfactorias, tanto para la vida de la madre como para la del hijo».
Un día recibí una carta por INTERNET en la que me preguntaban sobre el peligro para la madre en casos de fetos ectópicos (fuera del útero).
Le pregunté al Dr. Fernando Muñoz Ferrer, conocido ginecólogo en Cádiz, que ha sido Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología de la Residencia de la Seguridad de Cádiz, y me dijo lo siguiente: «El feto ectópico no es viable. Por lo tanto lo que se extrae ya está muerto. Y esta extracción no supone ningún peligro para la madre, si la operación se hace a tiempo». Si se ve que el feto ectópico está vivo, se puede hacer la operación Wallace que consiste en trasladar el feto del sitio anormal en que se encuentra anidado a su sitio normal en el útero o matriz para que alcance allí su normal desarrollo.
En el aborto procurado peca, además de la madre, quien lo realiza, quien colabora y quien lo aconseja.
El Vaticano recuerda a los operadores sanitarios que tienen una obligación grave a presentar objeción de conciencia en el caso de legislaciones abortistas.
Quien practica el aborto queda excomulgado. Esta excomunión es automática (se llama «latae sententiae»);al consumarse el aborto. Dice el Código de Derecho Canónico: «Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión». Lo mismo todos los que colaboren a él de modo eficaz y voluntariamente. Es decir «si el delito no se hubiera cometido sin su colaboración».
La excomunión es la pena canónica que la Iglesia impone a ciertos pecados muy graves para que no se cometan. Consiste en que al excomulgado se le prohíben todos los sacramentos menos el de la confesión. «No obstante, no caen en la excomunión cuando se dan las circunstancias que eximen de cualquier pena. En concreto, no incurren en penas eclesiásticas los menores de dieciocho años, quienes sin culpa desconocen que infringen esa ley, o los que lo realizan por miedo grave o con el fin de evitar un grave perjuicio».
Jorge Loring

miércoles, 4 de marzo de 2009

Aborto?

Al caer en prácticas como el aborto suprimimos la verdad porque nuestro problema básico es que estamos comprometidos a agradarnos a nosotros mismos. En casos extremos se pudiera justificar sobre todo cuando peligre la vida de la madre. No porque, en algunos casos, el padre sea violador, la criatura debe pagar su error con la pena de muerte, hay opciones para salvar la vida pero en la mayoría de los casos este acto se realiza por deseos particulares, para no coartar metas o sueños.
Esa es la cuestión, el que los seres humanos estamos siguiendo un camino errado, en donde se siguen nuestros propios deseos, cambiando ese deseo por la mentira. Hay que decir la verdad sobre este tema, porque la misión de Dios es proclamar la verdad. Todavía en nuestro país se considera un delito en el Código Penal, es necesario defender sus derechos, lo que se hace a un bebé es terrible y no se hace nada por remediarlo.

El mundo suprime la verdad, cierra los ojos y mira hacia otros lados, ignora la verdad que pasa a su alrededor. Este tema es un asunto de moral y del corazón humano, es importante el castigar este hecho sea clandestino o no, pero lo que sí es que es algo injustificado, sobre todo tomando en cuenta que se trata de atentar contra la misma vida humana.

domingo, 8 de febrero de 2009

No al "derecho al aborto" como si fuera un "derecho humano" más


El C-FAM es el único grupo pro-vida que trabaja exclusivamente en política social de la ONU, y es el que está recogiendo firmas para presentar ante la ONU, para impedir que -por la presión de grandes grupos pro-abortistas- se declare el "derecho al aborto" como un derecho más, en el 60º aniversario de la Declaración de Derechos Humanos.

domingo, 18 de enero de 2009

La píldora del Día Siguiente

La tendencia a facilitar en muchos países la píldora del día después esconde el hecho de que ya se está cometiendo un aborto en la mayoría de los casos. Por otra parte, el facilitar este tipo de fármacos, y darles la publicidad a bomba y platillo, lleva a incrementar la inconsciencia y la actividad sexual de los adolescentes. Les conduce a muchos a un callejón sin salida, al camino de "abortos sin preguntas". Un artículo publicado en "The Telegraph" (11 diciembre) citaba la reacción de la Iglesia Católica de Inglaterra y Gales a la iniciativa. La declaración de la Iglesia dice: "Que el Gobierno desee permitir a las adolescentes comprar esta píldora del día después tan libremente y sin la supervisión de un doctor, es equivocado y potencialmente peligroso. Animar actitudes superficiales hacia el sexo no es un modo efectivo o seguro de reducir los embarazos en adolescentes".

Es una gran irresponsabilidad cuando se ocultan los riesgos y en qué consiste el uso de la píldora. El método, no es fiable al cien por cien, produce muchos efectos secundarios. Por lo que no se logra el efecto buscado: producir un aborto “en oculto”; los efectos secundarios pueden crear complicaciones que requieren asistencia médica. A todo esto, hay que añadir el peligro de transmisión del sida. Recientemente se ha dado a conocer la notable ineficacia antirretroviral de la llamada “píldora del día después”, así como los riesgos cancerígenos que a medio plazo produce la artificial interrupción de un proceso tan absorbente como el embarazo.

No puede haber rechazo de la muerte sin condena del aborto; no se puede sólo buscar condenar los actos criminales, la guerra y las injusticias sociales, si antes no se legisla y se defiende al que está por nacer, evitando introducir nuevas argucias y métodos para tranquilizar las conciencias. ¿Cómo se puede pronunciar alguien contra el patíbulo, contra la pólvora, contra el crimen, contra el deterioro de la naturaleza, contra la extinción de ciertos animales, si antes se ha permitido que la vida humana sea pisoteada cuando apenas inicia? La píldora del día después "transmite la imagen de un aborto fácil y sin riesgos".

tomado de: http://iglesiacr.org/principal/content/view/175/32/


lunes, 5 de enero de 2009

Legal o no mi indignacion es la misma!

Legal o no, es asesinato!

Legal o no es un acto inhumano!
Es inaceptable el hecho de acabar con una vida para el beneficio propio,
es una falta de amor por el projimo, amor a uno mismo, pues lleva nuestra sangre,
¿donde queda el derecho a la vida?

Todos nosotros, aun el mas triste rogaria por una oportunidad de vivir,
¿cuanto mas no lo haria alguien que aun no conoce el mundo?

viernes, 28 de noviembre de 2008

Derecho a nacer

Por Hernan Collado, Médico

El 10 de diciembre conmemoraremos los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Proclama que todos somos iguales en dignidad, tenemos derecho a la vida y libertad. Podemos tener libremente cualquier culto religioso, opinión política, acceso a la salud, educación y trabajo, entre otros derechos.
Para poder disfrutar de estos derechos, hay el derecho primario y fundamental: la vida. El derecho a nacer. Sin vida no hay ningún derecho.
En el último tiempo, en el mundo entero y en Costa Rica particularmente, hay gran campaña publicitaria, tratando de imponer de la cultura de la muerte. El paradigma del aborto, presentado frecuentemente con eufemismos tales como pastilla del día después, regulación de la menstruación, derecho de elección, derecho a su cuerpo, derechos sexuales y reproductivos, etc. ¿Desde cuándo y hasta cuándo debo tratar a un ser humano como persona? ¿Desde qué estado embrional inicia la persona? ¿Desde qué evento neuropatológico la persona no existe? Desde el momento en que el óvulo es fecundado se inicia una nueva vida, que no es la del padre ni la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. El ser humano desde su concepción, desde que es un zigoto, presenta su patrimonio genético, único e irreproducible. Este ser tiene una historia continua e irreversible, que comienza en el vientre materno (zigoto, mórula, embrión, feto) y se continúa después, sin interrupción (niño, adolescente, adulto, anciano) con los datos genéticos iniciales. Contra nuestra cultura, tratan de imponer la pastilla del día después. Dependiendo del momento del ciclo menstrual en que se use la “anticoncepción de emergencia”, esta puede ser que impida la ovulación, alterar el moco cervical o la implantación del embrión. Si impide la implantación del embrión, es abortiva. Para justificar usar estas metodologías, sostienen que los primeros catorce días es un “preembrión” que no merece ser respetado.
Este ser, si no es un ser humano, ¿qué es? Desde el propio inicio de su existencia este ser es humano, puesto que, si no lo fue desde el inicio, no lo será tampoco después ya que no existe una metamorfosis que lo transforme en tal en un momento dado. Esta cultura de la muerte ha llevado a la presentación en la corriente legislativa de proyectos de ley que legalizan el aborto.
¡Ay del que atente contra la vida en la fuente misma de la vida!